27 feb 2008

La carcajada

http://blogs.periodistadigital.com/medioambiente.php/2008/02/19/dinosaurio_sapo_gigante_fosil_especie_7896

Había una vez un hada madrina muy indiscreta que iba comentando a diestra y siniestra sus últimos favores, esto molestaba mucho a quienes había ayudado, ya que los ponía en evidencia.
A ella poco le importaba lo que opinaran de su actitud tan poco competente y un tanto chismosa. Sin embargo un día la reina se ocupó de ponerla en su lugar inventando una necesidad imaginaria, riéndose mucho de su falta de intuición.
El hada se sintió muy triste al ver que se había tomando tanto trabajo en urdir un plan para descalificarla, ella sólo era una charlatana presumida que gustaba de comentar sus diligencias sin intención de ofender a nadie.
Entonces se enfermo el rey, de la enfermedad más oscura del planeta, no podía sentir cariño por ningún ser vivo, gritaba a viva voz desde que se despertaba hasta al acostarse, sentía unos intensos deseos de matar y hasta cazó un par de palomas blancas, otrora sus mascotas preferidas.
Llamaron al hada madrina del bosque para suplicar ayudara al rey de la comarca antes que se hiciera daño a sí mismo o a su pueblo. Entonces la reina recordó su broma de mal gusto, y decidió no recurrir a los mágicos poderes de quien había ofendido, por temor a que se vengara en su marido y lo convirtiera en sapo pegajoso, condenándola a ella a vivir en una charca.
Sin embargo, se presentó al amanecer de la segunda puesta de sol para ofrecer sus facultades y componer la maldad que habitaba dentro del rey.
La reina impidió por todos los medios que se acercara, temía por la vida de su amado, pero los poderes del hada eran asombrosos, irrumpió en plena sala ante el trono, se arrodilló frente al rey y lanzó un conjuro en lengua arcaica y todos quedaron congelados, a la reina sólo se le movían los globos oculares de izquierda a derecha y de derecha a izquierda en un frenesí epiléptico.
Se paró delante de ella, tranquila, con una sonrisa amable en su boca y una mirada penetrante y comenzó a contarle un cuento: - hubo una vez un reino muy poderoso, pero que tenía una gran debilidad, una reina muy petulante, que no tuvo mejor idea que desafiar a la única persona que pondría en jaque su imperio, sin tener en cuenta que jamás se ha de ofender a quien ostenta la magia ancestral.
El rey comenzó a despertar de ese letargo maléfico y pidió perdón por el arrebato de su esposa, que era demasiado torpe para comprender el error cometido al interferir con los espíritus del bosque.
En eso el hada madrina descargó una enorme carcajada en la cara congelada de la reina que salió del hechizo dando un alarido, a lo que siguió otra enorme carcajada.