…He intentado atraparlos, más de una noche, pero siempre se desvanecen cuando estoy por retener a un par de ellos, se libran de mí ser con un jolgorio de risas y carcajadas, abandonándome a mi dimensión física, real e indiscutible. ¿Cómo puedo demostrar al mundo, ese otro mundo paralelo de los adagios sin rostro?, no tengo pruebas, al contrario cada vez que he esbozado una mínima referencia a estas sentencias, mis semejantes me intiman a que demuestre mis opiniones, pero no puedo dar a conocer mis fuentes de información, además por más que lo hiciera nadie entendería qué demonios estoy declarando, sin bases lógicas, ni fundamentos científicos las tesis emocionales no son bien vistas en nuestra sociedad alienada por el consumismo material y contundente. Y sin embargo, cada vez que me aclaran un punto de vista de alguna actitud por parte de un ser humano, con el tiempo debo admitir la veracidad del argumento, porque los hechos así lo avalan en un lapso no muy largo, pueden ser un par de meses, un semestre como mucho. Y me vuelvo a entristecer porque otra vez las especulaciones han ganado la batalla, han notificado fehacientemente con antelación las verdaderas intenciones del prójimo que me atañe. Así reiteradamente me derrotan, y disfrutan mucho ver el esfuerzo que hago para anticiparme a sus jugadas, para lograr que mis allegados crean en este otro universo de posibilidades y alternativas, obviamente las abstracciones siempre triunfan. ¿Para qué me cuentan los embustes y maldades ajenas?, ni puedo evitarlas, ni me dejan ayudar, ¿cuál es el sentido?, ¿si es que lo hay?, la mayor parte del tiempo me siento como un bicho raro que al interactuar con el entorno se poseyera de un encantamiento inútil, perturbador e insubstancial. También veo cuando estas elucubraciones revolotean sobre las cabezas de mis amigos, se le transfiguran sus rostros, comienzan a manifestar miedos inexistentes y terminan encolerizándose conmigo. Simplemente acepto su rapto de cólera y tomo distancia prudencial, por algo no soporto convivir con otros seres de mi misma especie, somos tan débiles, vulnerables y cobardes...
5 feb 2008
Espectros nocturnos
…He intentado atraparlos, más de una noche, pero siempre se desvanecen cuando estoy por retener a un par de ellos, se libran de mí ser con un jolgorio de risas y carcajadas, abandonándome a mi dimensión física, real e indiscutible. ¿Cómo puedo demostrar al mundo, ese otro mundo paralelo de los adagios sin rostro?, no tengo pruebas, al contrario cada vez que he esbozado una mínima referencia a estas sentencias, mis semejantes me intiman a que demuestre mis opiniones, pero no puedo dar a conocer mis fuentes de información, además por más que lo hiciera nadie entendería qué demonios estoy declarando, sin bases lógicas, ni fundamentos científicos las tesis emocionales no son bien vistas en nuestra sociedad alienada por el consumismo material y contundente. Y sin embargo, cada vez que me aclaran un punto de vista de alguna actitud por parte de un ser humano, con el tiempo debo admitir la veracidad del argumento, porque los hechos así lo avalan en un lapso no muy largo, pueden ser un par de meses, un semestre como mucho. Y me vuelvo a entristecer porque otra vez las especulaciones han ganado la batalla, han notificado fehacientemente con antelación las verdaderas intenciones del prójimo que me atañe. Así reiteradamente me derrotan, y disfrutan mucho ver el esfuerzo que hago para anticiparme a sus jugadas, para lograr que mis allegados crean en este otro universo de posibilidades y alternativas, obviamente las abstracciones siempre triunfan. ¿Para qué me cuentan los embustes y maldades ajenas?, ni puedo evitarlas, ni me dejan ayudar, ¿cuál es el sentido?, ¿si es que lo hay?, la mayor parte del tiempo me siento como un bicho raro que al interactuar con el entorno se poseyera de un encantamiento inútil, perturbador e insubstancial. También veo cuando estas elucubraciones revolotean sobre las cabezas de mis amigos, se le transfiguran sus rostros, comienzan a manifestar miedos inexistentes y terminan encolerizándose conmigo. Simplemente acepto su rapto de cólera y tomo distancia prudencial, por algo no soporto convivir con otros seres de mi misma especie, somos tan débiles, vulnerables y cobardes...
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