13 feb 2008

Señores perfumados

http://fogonazos.blogspot.com/2006/09/el-cementerio-marino_23.html

Era una niña inquieta, de esas que para quedarse sentada en la sala de espera del consultorio, había que entretenerla con payasos de circos, malabaristas y pintores de arte, en lo posible abstracto, en ella sí que había que utilizar el ingenio al máximo.
La madre, que era una campeona de primer nivel en olimpíadas lúdicas, de la nada creaba un juego, una sonrisa vivía permanentemente dibujada en sus labios, que muy presumida llevaba maquillados, siempre de rojo pasión.
Toda su vida giraba en torno al trabajo del marido en una importante empresa multinacional, de tanto en tanto los visitaban señores, con trajes impecables, en la mayoría oscuros, y todos sin excepción, la ahogaban al saludar por el aroma exagerado a perfume. No sé sabía si eran excesivamente limpios, pero olían demasiado para su gusto.
La noticia en los titulares de los periódicos proclamaba: “Otro accidente fatal”, unos testigos dijeron a la policía que la velocidad era tan exorbitante, que literalmente, el océano se los tragó, otros, menos confiados, sugerían un ajuste de cuentas.

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