5 feb 2008

Engendro humano

…Ya no sé quién soy, en algún momento me desvié de la carretera principal y me puse a deambular por caminos aledaños, para rencontrarme con mi identidad primaria, esa que fui de niña, antes que la manipulación y el maltrato psicológico me retorcieran el alma y me convirtiera en un engendro humano, un ser sin corazón, siempre a la defensiva, sintiendo que todos los que me rodean buscan lastimarme, ocultándome en la ironía, agudizando mis sentidos, todo esto quedó atrás, pero ¿a qué precio?, cuanta vida desperdiciada en cubrirme las espaldas, sin poder relajarme y disfrutar de un atardecer frente al mar viendo como las gaviotas regresan acompañando a las barcas pesqueras o cuando las olas del mar me cubren por completo en un intento de protegerme del aire viciado de mis relaciones. Todavía siento temblores, cuando me vienen a contar conflictos, y soy la única responsable que acepto gustosa enterarme que alguien sufre, que otra está padeciendo mi tormento, me reconforta saber que somos muchas, entonces otra vez me desintegro en mil pedazos, se me quiebra el frágil entramado neuronal que me mantiene con claridad mental y comienzo a caer nuevamente en esa red oscura, parecida a la de una araña que me envuelve en su tela pegajosa y nauseabunda para reservarme el primer lugar en el banquete de la noche, por supuesto siempre ocurre por la noche, en el día todo se ve un tanto más luminoso, ya sea por el sólo efecto óptico de la luz solar. Una vez dentro de ese lugar tan temido y al mismo tiempo tan familiar, tan conocido busco desesperadamente salir a la superficie, pero mis pensamientos se tornan en mis mayores enemigos, ellos pueden llevarme hasta la locura más sublime y en ese rapto de excentricidad transformarme en otro ser humano, hay otros personajes en mi interior, que me callan y utilizan mi organismo para sus objetivos personales...

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