31 mar 2008

Literatura y desnudez


¿Qué significa estar desnudos ante las palabras?, acaso las palabras con sus significados ¿nos desnudan?
La desnudez es lo más primario, nacemos desnudos, pero vivimos y morimos vestidos, excepto los aborígenes y los nudistas, a los demás nos viste la sociedad de atributos, de significados, de números, de letras, de palabras.
Primero, ¿nos vestimos o creamos un lenguaje?, que hicimos como raza humana, que nos importó más para la supervivencia de la especie, ¿cubrir nuestros cuerpos o desarrollar un sistema cognoscitivo para relacionarnos más inteligiblemente con nuestro entorno y nuestros semejantes?
Dice la ciencia que el primer ser humano proviene del África central, allí frio no hace, pero aún hoy se adornan para las fiestas y rituales, entonces que simbolizan ¿los cuentos de los ancianos, las parábolas de los sabios, los mitos de los jefes tribales, las metáforas de los antiguos?
Leer o vestirse ¿que predomina en nuestra cultura actual? ¿Se lee mejor desnudo? ¿Se desnuda el alma al leer un buen escrito? ¿Se escribe mejor desnudo? ¿Se muestra el alma al escribir un buen texto?
¿Por qué nos vestimos tanto?, ¿por que dejamos nuestra desnudez guardada sólo para los ratos de ocio, placer, encuentro, acicalamiento, higiene?
Y las palabras escritas, ¿las podemos obviar? ¿Podemos vivir en el mundo sin leer absolutamente nada?
Cuántas preguntas por responder.

19 mar 2008

Niñez privilegiada

Cuenta la leyenda que hubo una vez, una niña que vivía desnuda y sola en una casa construida completamente de hojas de periódico impermeabilizadas con resina de pino, que como resultado daba una resistencia prodigiosa contra el agua de lluvia, el viento y demás inclemencias de la naturaleza de ese incognoscible bosque.
Un único ambiente, que una enorme alfombra cubría, albergaba una pequeña cocina y una cama estrecha, sin ningún tipo de decoración, excepto manuales, textos, volúmenes, tomos…
Desde el interior no podían visualizarse las paredes, puesto que desde el zócalo hasta el techo estaban cubiertas por esos libros, que con un sistema de apoyo excepcional, permitía consultar varios ejemplares, sin que por ello se desmoronara toda la estructura.
El inmenso y majestuoso jardín desbordado de dalias, azaleas, claveles, lirios, anémonas y gardenias, rodeaba la morada perfumando todo el hábitat circundante, que un torrente de aguas frescas y cantarinas daba vida.
Todas las tardes a la caída del sol, en la vera del arroyo, se reúnen los animales del bosque para escuchar un nuevo cuento, un poema, una historia…
La vida transcurre en paz y armonía, nuestra niña es muy feliz en compañía de los árboles, las flores, las gacelas, los osos, las serpientes, los peces y demás ser vivo que la abarca. Todos están encantados con sus sesiones de lectura. La respetan y protegen.
Pero una mañana, al despertar, la niña descubre con sobresalto su pubis escondido de vello.
De inmediato se pone a buscar entre las obras de su formidable biblioteca, en la primera ojeada comprende que su cuerpo se está preparando para convertirla en mujer.
Habrá que vestirse, abandonar ese universo lúdico y casi perfecto de la infancia favorecida.
Cuando en el ocaso, los animales se congregan a beber agua, aún hoy, miran el horizonte esperando que aparezca esa niña, para seducirlos una vez más, con el mágico mundo de las palabras humanas.

5 mar 2008

Realidad o ficción

http://www.thalassa-online.com/revista/portada.phtml?portada=6

Fue así como ese hombre modificó su existencia grisácea en una América cada vez más corrupta y llegó casi sin proponérselo a la Europa Comunitaria.
Para que el plan funcionase debía proceder con cautela, lo primordial, hablar poco de su pasado y en caso de atolladero, dar informaciones ambiguas.
También sería preciso modificar su temperamento sanguíneo para transformarlo en un modelo de diplomacia. Con padecer un poco de sordera y mala visión sería suficiente para esconderse en esas debilidades, sobre todo, cuando algún prepotente le hiciera salirse de su personaje.
Y elegir a la compañera adecuada para sellar el pacto de innovación, una hembra joven, un tanto inculta y muy voluptuosa -dijo que eran las más confiadas-, (“¿o serían las que a él le gustaban?”), con algún conflicto familiar donde sembrar la semilla de la dependencia.
A mí me contaron que reinventarse a uno mismo es muy fácil, sólo se tiene que cambiar de país y de compañera –me comentó- muy serio.