5 mar 2008

Realidad o ficción

http://www.thalassa-online.com/revista/portada.phtml?portada=6

Fue así como ese hombre modificó su existencia grisácea en una América cada vez más corrupta y llegó casi sin proponérselo a la Europa Comunitaria.
Para que el plan funcionase debía proceder con cautela, lo primordial, hablar poco de su pasado y en caso de atolladero, dar informaciones ambiguas.
También sería preciso modificar su temperamento sanguíneo para transformarlo en un modelo de diplomacia. Con padecer un poco de sordera y mala visión sería suficiente para esconderse en esas debilidades, sobre todo, cuando algún prepotente le hiciera salirse de su personaje.
Y elegir a la compañera adecuada para sellar el pacto de innovación, una hembra joven, un tanto inculta y muy voluptuosa -dijo que eran las más confiadas-, (“¿o serían las que a él le gustaban?”), con algún conflicto familiar donde sembrar la semilla de la dependencia.
A mí me contaron que reinventarse a uno mismo es muy fácil, sólo se tiene que cambiar de país y de compañera –me comentó- muy serio.